En Mondragón, los vecinos del barrio de Arima Zubi no existimos

En Mondragón, los vecinos del barrio de Arima Zubi no existimos

Hace un año y medio, con el objetivo de reducir el tráfico, se han instalado elementos en forma de banda sonora y en forma rectangular a 15 metros de la carretera que sube a las instalaciones de la Cooperativa Corporativa de Mondragón, en un lugar conocido como Paseo Jose María Arizmendiarrieta. El resultado: un sonido de aproximadamente 1.300 “RRR TAC -TAC RRR” al día, todos los días laborables del año. Este sonido llega a las casas, impidiendo la posibilidad de dormir, de obtener imágenes concentradas y de disfrutar de una calidad de vida.

Situación del barrio de Arima Zubi

Las vías de seguridad no están completamente abordadas y los vecinos hemos dado órdenes para acabar con esta pasividad. Hemos presentado una denuncia en el Ayuntamiento, hemos escrito a las empresas cooperativas y también hemos acudido a Ararteko. La respuesta siempre ha sido la misma: pasividad. No estoy en contra de los negocios, sino a favor de la dignidad y el respeto. En otros lugares se utiliza asfalto fonoabsorbente, nos basamos en radares y otros dispositivos para proteger la tranquilidad.

Para nosotros es muy importante que se respete el límite de velocidad de 30 km/h, pero eso no está ocurriendo. Las cooperativas en Mondragón reivindican valores a nivel mundial: el compromiso con las personas y el medio ambiente. Sin embargo, en el barrio de Arima Zubi, junto a la cooperativa, esos valores no se cumplen. No es aceptable que las casas tengan que soportar el ruido “RRRR TAC-TAC RRR”.